El estudio de interiorismo Alegría, situado en el elegante barrio de Salamanca de Madrid, ha creado una experiencia de compra singular: la boutique de la marca de cosméticos Avril ofrece una experiencia inmersiva, natural y cautivadora a base de colores, sensaciones táctiles y materiales.
Un diseño consciente
Mucho más que un método: cuando los fundadores de Estudio Alegría abordan un proyecto, la filosofía subyacente es siempre la misma: “diseño consciente”. Esto significa que cada decisión sobre el espacio, el diseño o la tecnología se toma con la intención de crear experiencias emocionales y sensoriales para los usuarios. En el caso de la marca de cosméticos Avril, que apuesta por la naturalidad y la calidad, se trataba sobre todo de resaltar los valores de la sencillez y la conexión. Así surgió en la calle Conde de Peñalver un concepto de tienda que, con una superficie de exposición de tan solo 58 m2, hace posible sumergirse en un mundo singular en el que cada centímetro cuadrado se ha cuidado con esmero y ejecutado con precisión.
El diseño como proceso
Los altos frentes de vidrio de la entrada, enmarcados en suaves tonos amarillos y terrosos, son ya una clara invitación y revelan los principios subyacentes del diseño. El primero de estos es un flujo espacial orgánico: los clientes son guiados de forma natural hacia la exposición del interior, que termina discretamente en la caja y una zona de maquillaje. Al segundo elemento los propios diseñadores lo llaman “mobiliario narrativo”: cada pieza está fabricada a medida artesanalmente, por lo que se integra perfectamente. Las proporciones equilibradas y las superficies minimalistas despliegan un efecto armonioso. Y el tercer principio gira en torno a las texturas: la alternancia dinámica de experiencias táctiles, desde suaves paredes de arcilla hasta tejidos selectos, añade otra dimensión sensorial a la experiencia global.
Todo es intencionado
En el proyecto se han utilizado exclusivamente productos y sistemas selectos, puesto que la calidad y la sostenibilidad eran los criterios prioritarios. Un ejemplo es el revoque de arcilla Ecoclay, que crea una superficie suave y transpirable en las paredes, garantizando así una climatización interior óptima, o los robustos suelos de porcelana reciclada, dispuestos en una elegante estructura de mosaico. La iluminación combina luz suave directa e indirecta, como en el caso de la gran lámpara de techo central de la zona de exposición, que, con sus paneles textiles suspendidos, es más una instalación artística que una lámpara. La tecnología inteligente se controla a través de un sistema KNX de Gira, que ofrece innumerables opciones de automatización para reducir el consumo de energía, entre otras funciones. El control inteligente permite regular la iluminación según un horario específico, crear escenarios y regular la luz desde un teléfono inteligente, una tableta o un asistente de voz. Como elementos de mando se utilizan los sensores táctiles 4.55, e incluso los interruptores y bases de enchufe de la gama de interruptores Gira E2 en negro mate armonizan a la perfección con el aire natural, discreto y claro de este pequeño mundo tan singular en pleno centro de Madrid.
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